redactorjosé lópez



jueves, 10 de febrero de 2011

las convicciones no se negocian


Alejandro “Dilli” Trionfini fue un destacado guardavallas que dio muchas satisfacciones a los equipos que defendió. En su etapa como entrenador que ya lleva un prolongado tiempo, su trabajo es reconocido en nuestra región pero también en distintas latitudes internacionales a donde es convocado para proponer seminarios con su prédica muñida de los mejores fundamentos técnicos para el fútbol y la parte humana de los chicos que dirige.

“La formación de un deportista en la disciplina que sea, no dicta diferencia con la formación escolar de una persona, al menos esa es la forma que yo lo asumo. Las obligaciones de aprender el deporte deben ir en paralelo con la educación, la puntualidad y los valores de los participantes. Eso debe ser en “combo” con la enseñanza. Después los triunfos deben ser la consecuencia del trabajo, “nunca el objetivo”. Yo tengo claro que los resultados gobiernan mis posibilidades futuras, la aceptación de mis hinchas y de mis directivos, “pero lo que tengo más claro es que mi trabajo me da la aceptación de los jugadores y es lo que me hace dormir tranquilo”. Estoy bien cuando siento que trabajo en la mejor forma pero, si los resultados no se dan y no hay continuidad, junto mi mochilita y parto hacia otro lugar. Los resultados podrán gobernar mis posibilidades, “pero nunca mis convicciones”.

Hoy creo que “la enseñanza y el dejar semilla empieza a tener relevancia”, más allá de que todos quieren la medallita, pero hay sobrados ejemplos de equipos que se formaron para salir campeones y luego del festejo terminan desvastados y vacíos o quebrados económicamente. Y hablo de inferiores, porque en primera división y más en el plano profesional, no existe el tiempo. Es preparar y hacer para ganar, y como todos aceptan la regla hacia ella van. Soy de los que no siempre creen que porque se haga o se diga tal cosa todo esta bien. Y expongo este ejemplo, Arsene Wenger fichó por el Arsenal en 1996 y desde el 2005 en que ganó una copa FA, (que es una copa de segundo orden en Inglaterra), no ganó nada más y ya son 6 años. Pero él no es ni siquiera discutido, es más, lo consideran el mejor entrenador de la historia del Arsenal. Eso es continuidad y confianza, y seguro que el equipo tendrá un estilo, que los jugadores se promocionarán y beneficiarán. Pero esto trasladado a nuestro país es una utopía, por que aquí “te piden ganar la carrera sin correrla, llegar a la meta sin recorrer el camino”.

Actualmente me encuentro trabajando en un lindo proyecto que es Libertad de San Jerónimo, un club que cuenta con las comodidades necesarias para poder trabajar bien y es lo que estamos haciendo. En mi primer año, trabajamos mucho, considero que han mejorado su nivel nuestros jugadores y logramos establecer una conducta de trabajo y un lazo real de inferiores con primera división. Este segundo año optimizamos el grupo de trabajo, seguimos una planificación diaria que yo proveo mensualmente, siguiendo un programa madre en lo técnico y táctico que comprende desde los 6 a los 18 años. Este año logramos que se haga lo mismo en el aspecto físico, por lo que veo un buen futuro para el club y una forma de trabajar que trasciende a las personas. Eso es una meta, que la estructura de un club no dependa de un entrenador, y que este pase y los programas sigan.
Siempre soy un agradecido de los clubes que han confiado sus planteles a mi persona. También a mi familia que me ha “bancado” constantemente y que aún soporta mi falta en la casa los fines de semana, mis viajes al exterior y a los que, como vos, defienden una idea de trabajo honesto. Más allá de quien haga más goles, nuestra labor debe aportar a la sociedad jóvenes y personas con más valores y salud que antes de conocernos. Un abrazo y muchas gracias”.

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