El gusto por el juego que santificó el gran Diego Maradona, que me perdonen la definición pero así lo siento, no se pierde jamás, y aquellos que lo incorporaron a sus huesos son testigos fieles de este pensamiento lagunero que les dedico sin remordimientos y con el corazón abierto. Yo hubiera querido ser como ellos, entrar a una cancha y pisar el cuero con displicencia, mirar de reojo al guardapalos y meterle un huevazo en el rincón de los muercielagos para sus lágrimas, qué me contás. Pero esto nunca fue y apenas llegué a aguatero, masajista y bocón de algunos queridos DT, que para mi fue mucho, ¡ah!, y me sirvió la experiencia para decir un poco sobre el juego, porque si algo me caracterizó, fue que a la cosa le puse hasta la última gota de pasión. / Para ustedes chicos de siempre, no pierdan jamás la inocencia y la magia de correr, y pasar la bola antes que los fanáticos de una popular que cada uno guarda en el alma les griten, ¡largala morfón! (Por José López en Cía del Buchón)
miércoles, 22 de diciembre de 2010
los muchachos siempre listos
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