Una tarde apoteótica, diría gloriosa porque algo de eso hubo en la fiesta del final. Pero voy por el principio y digo que el primer tiempo desilusionó a muchos del gran abrazo popular que bordeó el alambrado olímpico. Juventud y San Lorenzo se fueron al descanso después de 45’ muy cortado por el “pito”, acciones desarrolladas en tres cuartos de cada campo y sin sorpresas para los arqueros, quienes solo tuvieron la molestia del sol y un arbitraje bastante flojo, de esos que parecen estar del lado de los empates. Los dueños de casatenían que hacer el gasto porque estaban un gol abajo y los del fortín trataban de mantener el “volumen” lo más bajo posible. El público estaba seguro que este partido estaba entre los llamados “duros” y desde cada parcialidad esperaban pasar a la instancia siguiente, San Lorenzo con ventaja.
Al largarse el suplementario pareció seguir la cosa por el mismo andarivel pero llegó un cambio casi pedido por la tribuna, se necesitaba un ariete por la franja izquierda que hiera a los “santos” y entró a la cancha Juan Williner. No si será cosa de brujas pero a la primera pelota que “el gato” se llevó de “prepo” por la línea citada de cara al arco sur, pasó dos rivales y empalmó desbordando el bolo como una flecha hacia su derecha. Fue un centro perfecto que en el medio del área chica conectó de cabeza Gonzalito Calza, el hijo de Cacho y nieto de Pepe, marcando el empate y dejando todo en cero. Allí se iluminó la ilusión rojinegra que comenzó a cargar para desnivelar y no tentar a la ruleta de los doce pasos pero, no sería posible sino dirimir desde el punto de los penales. Fue la hora y el ritual de elegir los hombres, las cábalas y las arengas de uno y otro lado, Berreta, el juez recibió los nombres de los ejecutantes y la suerte sería a cara o cruz para los del Este y el Norte bravío. La sobresaliente figura del atajador Fabián Tschieder, que ya había sacado del rincón de las ánimas un bolazo increíble antes de terminar los 90’, atrapó una bola que prácticamente decretó la eliminación de los de la avenida. Yo, a decir verdad me perdí en la correlación de los tiros porque viví ese momento como uno más, haciendo fuerza para el barrio, qué voy a andar con macaneos, y el balazo de Bosch puesto con maestría en el vértice de la telarañas desató una emoción que Juventud estaba esperando desde hacía mucho tiempo, más allá de lo que suceda en adelante. La algarabía era inmensa adentro y fuera de la cancha, los abrazos, las lágrimas, los gritos, las manos entrelazadas, y lo digo porque así sucedió, el atardecer se llenó de júbilo y estruendos de bombas. Lo vi a Rauli Paoli embanderado y estrechándose con todo el mundo, a Juancho Williner con su melena blanca y la casaca del barrio guapo sobre su pecho, al eterno Lucho Montalbetti, al alemán Hümoller, al tordo Blazicevic que cayó de regalo para ser el médico de guardia y terminó corriendo por la cancha “tocado” por el momento. Quiero nombrar a tantos que no me es posible ordenar la cabeza. Todo había terminado y Juventud cerraba un año feliz, aunque falta otra etapa que de terminar igual, vendría como un gran obsequio de Navidad. Este no es el modo más académico de comentar un juego, y no me importa, digo lo que siento y aún me dura la piel de “poyo”, esta es la forma en que me lo dicta el corazón y para eso no hay remedio. Para la gente de la Juve, que lo que venga sea mejor, pero hasta aquí han cumplido con creces, que a nadie le quepan dudas. Esta melodía del corazón va dedicado a todos los que sintieron algo parecido mientras el "bobo" se disparaba enloquecido. Felicidades y a pensar en Central. (José López)
1 comentario:
Raúl
dijo...
Te lo dije el domingo José, GRACIAS POR TODO LO QUE HACES POR EL DEPORTE LOCAL ...En especial por el barrio... se que tus colores son otros, pero TODO lo que decis, pones y sentis en cada cancha te pone la piel de gallina... Valoro mucho tu trabajo y te agradezco. Un abrazo y que sigas adelante. Raúl
1 comentario:
Te lo dije el domingo José, GRACIAS POR TODO LO QUE HACES POR EL DEPORTE LOCAL ...En especial por el barrio... se que tus colores son otros, pero TODO lo que decis, pones y sentis en cada cancha te pone la piel de gallina... Valoro mucho tu trabajo y te agradezco.
Un abrazo y que sigas adelante.
Raúl
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